Monday, February 26, 2007

Faro, 14 de febrero de 2007

Queridas amigas Noelia y Marianne:
Maria Olga Fernandes, mi tía-abuela con 61 años, es la persona que se ofreció con mucha alegría e ilusión para recordar sus juegos de infancia.
Como sabemos, al contrario de antiguamente, hoy en día los niños no dan importancia a sus juguetes y juegos pues prefieren, cada vez más, un ordenador o una playstation a un coche o a una muñeca.
Olga y otras personas de su tiempo utilizaban la naturaleza (flores, madera, etc.) para inventar juegos, con los niños o niñas con quien jugaban. Eran tiempos más saludables y sus diversiones también, pues además de ser hechos por ellos mismos, también no tenían piezas pequeñas lo que permitía a los niños más pequeños utilizarlas sin hacerse daño..
En el caso de mi tía-abuela, un juego suyo muy divertido, llamado “corsa”, era jugado con unas tres personas. Este juego fue inspirado en unos coches muy tradicionales de Madeira (su tierra natal), llamados “carros de cesto" (como se puede ver en la
imagen a la derecha), que son muy conocidos de los turistas. Hechas de madera, unidas con clavos era su principal diversión. Iban sentados dos niños en cima y uno fuera empujándola. Se tenía que poner sebo por debajo de las maderas para deslizar mejor.
Entre muchos juegos otro que me gustó mucho fue “los pies de madera”, que son dos tablas fuertes de madera con que se puede andar y se puede parecer más alto, como lo hacen los payasos, en el circo.
Otro juego eran “los regalos” que se jugaba con muchos niños. Se aprovechaban las flores del campo (cada uno con una flor de diferente calidad). Las flores se mezclaban todas en un saco y después cada uno sacaba una flor y daban una sentencia al dueño de esa flor que tenía que cumplirla. Si no la cumplía era castigado.
Las niñas se entretenían también con las muñecas hechas de tela. La madre de mi tía las hacía y llenaba con “farelo” de madera y cosía los ojos y la boca de la muñeca. Como era de una familia católica, Olga y sus hermanas, además de las casitas, jugaban a los matrimonios y a los bautizados con sus muñecas.
Por fin “el arco” que era hecho de metal. Se prendía a un ganchillo donde se agarra y se iba corriendo por detrás de ello, por el campo fuera.
Así eran los juegos y juguetes del tiempo en que sus fabricantes eran los propios niños.
Yo tenía una cocina pequeña con la que jugaba a los restaurantes y unos muñequitos pequeños a los que llamaba “bebés” brincaba a las madres y a los hijos. Todos los fines de semana venía a mi casa una niña, que aún vive en mi edificio, llamada Teresa, con quién jugaba mucho con las Barbies y a las profesoras. Yo era la profesora y ella la alumna… Era muy divertido. Después fui creciendo y empecé a jugar en el ordenador.
También jugaba en la escuela a un juego llamado “macaca” que son unos cuadrados diseñados en el suelo. Lanzamos una piedra y vamos saltando hasta llegar al cuadrado donde está la piedra, pegarla y volver, todo solo con uno pie.
Espero que os haya gustado. Perdonad porque en la grabación yo no paraba tranquila. Es que estaba nerviosa y hacía un poco de frío. Además tuve que hacer la grabación muchas veces. Ya no estaba muy concentrada haciéndola y me faltaban las palabras.
Un gran beso para las dos (te echo de menos, Noelia)

Neuza

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